Cuba: Entre la revolución y la restauración a 60 años del triunfo revolucionario.

Dic 30, 2018 | Polémicas, América Latina

La revolución cubana dio origen al primer país que expropió al capitalismo en América Latina. Su surgimiento independiente por fuera de la ex URSS, bajo la dirección de Fidel y el Che, generó un entusiasmo revolucionario que trascendió al continente. Lamentablemente la Cuba revolucionaria que resistió el bloqueo más largo de la historia, hoy languidece administrada por una burocracia que luego de haber sido copada por el estalinismo, ha emprendido con la última reforma constitucional el camino hacia la restauración capitalista.

Es común ver a muchos jóvenes llevando el rostro del Che en sus remeras e incluso tatuárselo en la piel. El Che como ningún otro se convirtió en el símbolo de la revolución, de la lucha contra la opresión capitalista. Estoy seguro que el comandante estaría hoy junto a los que desde adentro y afuera de la isla nos oponemos a esta avanzada del Capital que constituyen las nuevas reformas constitucionales sancionadas por la Asamblea Nacional de Cuba.

Por eso, desde la ubicación de aquellos, que, pese a las grandes críticas a la conducción castrista, siempre estuvimos incondicionalmente en la defensa de la revolución cubana frente al bloqueo imperialista, sostenemos que los revolucionarios debemos enfrentar el restauracionismo capitalista y pelear por profundizar esa heroica revolución del pueblo cubano y latinoamericano.

Una revolución democrática que se transformó en socialista

Fidel hablando frente al ejercito guerrillero

El 1° de enero se cumplen 60 años del triunfo de la revolución. En 1959 huía el dictador Fulgencio Batista, mientras Fidel entraba en Santiago de Cuba y el Che y Cienfuegos hacían otro tanto en La Habana. Ciudad a la que Fidel arribará el 8 de enero para formar gobierno. Se arma un gobierno provisional encabezado por Manuel Urrutia, antiguo presidente de la Corte Suprema, que reflejaba los intereses de los terratenientes opuestos a Batista.

El programa original del movimiento 26 de Julio fundado por Fidel era democrático. Fue apoyado en sus orígenes por los hacendados opuestos a Batista y sectores del imperialismo yanqui que buscaban ingresar a los negocios de la isla, promovían la constitución de una república democrática burguesa y promocionaban la figura de los revolucionarios barbudos en la televisión yanqui.

Sin embargo, el gobierno revolucionario pronto enfrentó importantes roces con los EEUU. Primero fueron las ejecuciones dictadas por tribunales revolucionarios, luego la reducción de tarifas y alquileres. Más tarde una Reforma Agraria que expropiará a los latifundistas. La ruptura con Urrutia y la asunción del gobierno por parte del ejército rebelde.

Hacia 1960 las refinerías norteamericanas se niegan a proveer petróleo y tampoco a procesar el combustible procedente de la URSS, lo que lleva a su nacionalización. Luego vendrá el embargo comercial y la liquidación de la cuota del azúcar cubano en el mercado yanqui, que es contrarrestado por un acuerdo con la URSS y el COMECON (1) para comprar el azúcar cubano a precio preferencial. En este año son nacionalizadas las empresas azucareras, telefónicas y eléctricas, la banca, cientos de otras empresas y se les otorgan viviendas expropiadas a miles de inquilinos, entre otras medidas.

Finalmente, el 61 estuvo signado por la ruptura de relaciones de EEUU con Cuba, y la invasión derrotada de los mercenarios que, armados por el imperialismo, intentaron invadir la isla y fueron derrotados en la batalla de Playa Girón en la Bahía de Cochinos.

Así, la honestidad de una dirección de origen pequeño burgués, con un programa democrático, la llevó a tener que tomar medidas anti capitalistas para consolidar su revolución, yendo no solo contra los intereses imperialistas sino contra los de la burguesía “democrática” que inicialmente los apoyaba. Rompían el molde estalinista que propiciaba una larga etapa democrática de convivencia con la burguesía local antes de que se pudiera pensar en algún cambio socialista. La revolución y la dirección de Fidel y el Che no seguían la letra de la revolución por etapas, sino que seguían el ritmo de la revolución permanente.

El bloqueo y aislamiento de la revolución

El triunfo cubano desató una enorme ola de simpatía en toda la vanguardia mundial y latinoamericana en particular. Como la gran revolución rusa planteo la necesidad de coordinar una fuerza política internacional para extender la revolución. Y esta era una necesidad para su supervivencia dada la amenaza de invasión. La dirección de Fidel finalmente en agosto de 1967 reúne en La Habana el primer congreso de la OLAS.

Según nos relata Nahuel Moreno, en este evento los revolucionarios de todo el continente que apoyaban la revolución cubana proclamaron el «derecho y el deber de los pueblos de hacer la revolución» y la definen «ante todo como la lucha contra el imperialismo y las oligarquías de la burguesía y la propiedad terrateniente». (Guevara: héroe y mártir de la revolución permanente, publicado por nuestro antecesor el PRT “La Verdad” el 23/10/1967)

El Che, el revolucionario más consecuente de la revolución, convencido de que no había ninguna posibilidad de sostener a Cuba revolucionaria sin luchar por “Crear uno, dos, tres Vietnam…”, se hallaba desarrollando un foco guerrillero en Bolivia, donde es capturado y fusilado el 8 de octubre de ese año. Justamente la partida del Che de Cuba tiene mucho que ver con las diferencias que este tenía con el curso que venía adoptando la dirección del proceso cubano. Por eso y a pesar de sus errores, como la política foquista que terminó costándole la vida, nuestra corriente siempre reivindico al Che como un gran revolucionario internacionalista.

Paulatinamente la conducción cubana deja de lado la política de extensión de la revolución que alentó en la OLAS y opta por seguir los lineamientos que le impone la burocracia soviética. Si bien tiene roces y disidencias con el Kremlin por su apoyo a los movimientos de liberación nacional, su histórico reclamo al PCUS para que apoye sin escamoteos a la guerra de guerrillas vietnamita (2), cada vez con más claridad va subordinando su política a las líneas del estalinismo mundial.

Por eso Fidel condena la “Primavera de Praga” del 68 y apoya la invasión de la URSS a Checoslovaquia. Viaja a Chile a darle el apoyo a Salvador Allende, que lamentablemente sostiene “la vía pacífica al socialismo”, política que termina desarmando a la vanguardia revolucionaria chilena frente a la amenaza del golpe de Pinochet.

Llama a la revolución sandinista triunfante en Nicaragua del 79 a no expropiar y seguir el camino que tomo Cuba, avalando al gobierno de reconstrucción en alianza con la burguesía opositora al somozismo y apoya la vergonzosa política de Ortega de dejar aislada la revolución salvadoreña cuando en el Pacto de Costa Rica, apoya al gobierno asesino de Cristiani y denuncia el terrorismo de acciones armadas (de su aliado el FMLN).

Frente al proceso bolivariano, en el cual los cuadros cubanos juegan un rol muy importante, apoyan al ala más conservadora, que hoy con Maduro a la cabeza están reventando ese enorme proceso revolucionario. Todas estas, por solo mencionar las más importantes, fueron grandes oportunidades que tuvo la revolución latinoamericana, y la dirección castrista las desaprovecho, perdiendo la oportunidad de romper el bloqueo y aislamiento en que el imperialismo tiene sumida a Cuba y las penurias que este produce sobre la heroica población de la isla.

La reciente reunión del ALBA en La Habana que reunió, entre otros mandatarios, al ex revolucionario devenido en asesino de su pueblo Daniel Ortega de Nicaragua, o a uno de los enterradores de la revolución bolivariana en Venezuela, responsable de la crisis humanitaria más grave del continente, por defender los intereses de la casta gobernante y los negocios con el imperialismo y la llamada boliburguesía, el presidente Nicolás Maduro, marcan y explican el rol de la dirigencia cubana, que ahora acaba de meter en la constitución los mecanismos para la restauración capitalista en la isla. El camino opuesto al propuesto por el Che.

Las reformas constitucionales pro capitalistas

El pasado 22 de diciembre de 2018 quedó aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba el proyecto de reforma constitucional, que ahora debe ser ratificado por los cubanos en un próximo referéndum a realizarse el 24 de febrero de 2019. Un referéndum cuyo resultado ya está cantado, en un país en el que el Partido Comunista es el único partido legal y por lo tanto controla todos los resortes políticos del Estado.

Lo más importante de la reforma es el reconocimiento con rango constitucional de la propiedad privada de los medios de producción y la inversión extranjera. Lo cual no hace sino profundizar el curso que la dirigencia cubana ya viene tomando en torno a la economía de la isla. La introducción de medidas para alentar las inversiones capitalistas en la isla no es nueva. El compañero Luis Meiners en su artículo “Ecos de la muerte de Fidel. Presente y perspectivas” (3) hace una enumeración de las distintas medidas que la dirigencia cubana viene realizando desde el 82 a la fecha y que se fueron profundizando con la crisis que provocó la caída de la URSS.

Entre las últimas podemos mencionar el despido de 600.000 empleados públicos entre el 2010 y 2014, el ingreso de la actividad privada en ramas como el hotelería y el transporte. La ley que permite el ingreso de empresas con 100% de capital extranjero del 2014, las leyes favoreciendo el cuentapropismo creadas por el nuevo presidente Díaz Cannel y la entrega a productores privados de un tercio de las tierras estatales en usufructo, en concesiones renovables de 20 años, entre otras.

La inclusión en el nuevo texto constitucional es un nuevo salto en la introducción del capitalismo en la isla. Según describe Cuba en Debate del 21/12/2018 en su resumen sobre los cambios constitucionales: “Se realizaron ajustes en la forma de propiedad privada. Se establecieron los sujetos que la detentan: personas naturales y jurídicas; nacionales y extranjeras” y “El secretario del Consejo de Estado reafirmó que la Empresa Estatal Socialista es el actor principal de la economía, no obstante reconoció que hay que abandonar los prejuicios hacia las formas no estatales y el papel del Inversión Extranjera.(subrayados nuestros).

Frente a expresiones tan categóricos, el hecho que se haya repuesto la palabra “comunismo” que se había sacado de los primeros borradores, que se hable del “internacionalismo proletario” o de que Cuba no volverá jamás al capitalismo, “como régimen sustentado en la explotación del hombre por el hombre” (Cuba en Debate), son meros maquillajes, ya que justamente el sistema y la propiedad capitalista está basada en la explotación del hombre por el hombre para extraer plusvalía.

Lamentablemente el estancamiento y deterioro de la economía cubana, por el aislamiento y el bloqueo, por la negativa de la casta dirigente a extender la revolución, y porque las medidas pro capitalistas no hacen sino profundizar las diferencias sociales, que ya los privilegios con que contaban los altos funcionarios del Estado producían, ha hecho que un importante sector de la población considere que esta es la única salida para la crisis. La burocracia de la isla, repite así los pasos de la burocracia soviética que fue el vehículo principal por los que se introdujo y restauró el capitalismo en la ex URSS.

Continúa el régimen del partido único y la falta de libertades

Lejos de producirse alguna apertura en el régimen político la constitución vuelve a consagrar que “El Partido Comunista de Cuba…. es la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado.”.

En forma paralela al tratamiento del proyecto constitucional, el gobierno cubano lanzó el aberrante decreto 349 que considera un delito ejercer como artista o periodista sin la correspondiente autorización estatal, lo que desató una ola muy fuerte de críticas de escritores, intelectuales y artistas. Las autoridades corrieron a desmentir que un artista no pudiera ejercer su arte sin autorización y surgieron versiones de que el decreto será derogado. Sin embargo, el decreto todavía está ahí y lo sucedido con el matrimonio homosexual da la pauta de lo que puede suceder con esta medida anti democrática.

Dieron marcha atrás con la unión civil

Uno de los pocos aspectos progresivos del primer proyecto de reforma es que eliminaba la característica del matrimonio tradicional entre un hombre y una mujer, para suplantar estos sujetos por la palabra “persona”. Esto abría paso a la unión civil entre parejas homosexuales. Lo cual constituía un importante avance para un régimen homofóbico, que ha reprimido la homosexualidad creando centros de “reeducación”.

Finalmente, las “presiones” de los sectores religiosos de la sociedad (que por cierto son muy numerosos en Cuba dado el peso que la burocracia le ha permitido recobrar a los distintas iglesias y credos religiosos) impidieron que esta modificación progresiva pasara. Como no podían volver atrás totalmente ahora el termino es el de “conyugues”. Siendo la reglamentación del Código de Familia la que va a determinar la posibilidad de avanzar en este sentido.

Los medios oficialistas argumentan que lo que se legisló está en el justo medio de lo que puede absorber la sociedad cubana. Nada dicen de la responsabilidad de una dirigencia que históricamente ha perseguido a la homosexualidad y ha alentado los peores prejuicios contra ella.

Nuestro modelo: Cuba socialista con democracia

Los desastres de la burocracia gobernante han hecho que un importante sector de la población identifique la idea del socialismo con la falta de libertades, el estancamiento económico y la pobreza, los privilegios para los funcionarios. Y con esto se crean las bases sociales para avanzar en la introducción de medidas capitalistas. Al profundizarse la desigualdad social como producto del avance del capitalismo, un sector de las capas medias se va a ver beneficiado mientras el resto de la población va a continuar o profundizar su pobreza, de la mano del desmantelamiento paulatino de las grandes conquistas sociales de la revolución.

Pero en medio de la tremenda crisis capitalista que atraviesa el planeta, sea con la intervención de las depredadoras China o Rusia, o directamente de los capitales imperialistas, las contradicciones que la profundización de las medidas pro capitalistas van a crear seguramente van a provocar luchas y resistencias de un pueblo que resistió por décadas el bloqueo yanqui, cuando las consecuencias de la vuelta al capitalismo empeoren las condiciones de vida de millones de cubanos.

El régimen cubano nació con una conducción apoyada en un partido ejército, que luego tomo la forma de los partidos comunistas estalinistas. En esto fue diferente a la revolución rusa donde el partido revolucionario se apoyaba en organismos democráticos de las masas movilizadas (los soviets). La necesidad de organización del pueblo cubano, para defenderse de las medidas pro capitalistas, para defender sus conquistas sociales y pelear por mejorar su nivel de vida, lo van a llevar a reclamar las libertades democráticas que hoy el régimen de partido único impide. Los revolucionarios no podemos dejar esta elemental reivindicación democrática en manos de la derecha y el imperialismo.

En el transcurso de estas peleas hay que preparar una nueva revolución. Una que, tomando las mejores tradiciones de lucha del pueblo cubano, enfrente las medidas de restauración capitalistas, pelee por una Cuba que mantenga y desarrolle las grandes conquistas de la revolución, termine con el régimen de partido único, le dé al pueblo cubano amplias libertades para organizarse y rompa el aislamiento actual apoyando la lucha de los pueblos latinoamericanos contra el imperialismo. Al servicio de esto hay que construir una nueva herramienta política revolucionaria del pueblo cubano.

La suerte de la revolución cubana está atada como nunca antes al desarrollo de la revolución latinoamericana y mundial. La conducción castrista la lleva por el camino de la restauración, una conducción revolucionaria utilizaría el enorme prestigio que aún conserva para alentar la revolución del pueblo nicaragüense y disputar la conducción de ese proceso a la derecha de los empresarios y la Iglesia. Actuaría para construir un polo de dirección alternativo frente a las experiencias “progresistas” fracasados para enfrentar la ofensiva imperialista, a los Bolsonaro y todos los gobiernos que pretenden destruir las conquistas de los trabajadores y así pelear para llenar el vacío de conducción revolucionaria que hoy prima en el movimiento de masas del continente y del mundo.

Convencidos en que las luchas de los pueblos del planeta contra los crecientes ajustes capitalistas y las crisis de todas las viejas direcciones traidoras crean enormes oportunidades para crear una nueva corriente revolucionaria mundial, lejos de dar la batalla por perdida, como muchos que justifican las traiciones de la conducción en una supuesta omnipotencia imperialista, los revolucionarios agrupados en Anticapitalistas en Red creemos que se puede luchar y ganar en la defensa de esa Cuba heroica y revolucionaria que hincho nuestros pechos de orgullo y emoción.

Gustavo Giménez

  1. COMECON: acuerdo comercial entre la URSS y los países de Europa del Este bajo la órbita soviética.

  1. Armando Hart el delegado cubano en las sesiones del XXIII congreso del PCUS presentó la moción para que la URSS y China declaren a Vietnam «territorio inviolable» y le den apoyo total.

  1. Publicado en la web del MST https://mst.org.ar/2016/12/01/ecos-de-muerte-de-fidel-cuba-presente-perspectivas/ el 01/12/2016