Chile: Propuestas y debates desde el Feminismo Anticapitalista.

Dic 5, 2018 | América Latina, Juntas y a la Izquierda

Tomamos como punto de partida para este análisis la teoría de la reproducción social que muestra cómo la “producción de bienes y servicios y la producción de la vida son parte de un proceso integrado”,  citando a Tithi Bhattacharya[i] “La idea más importante de la teoría de la reproducción social es que el capitalismo es un sistema unitario que puede integrar con éxito, aunque de manera desigual, la esfera de la reproducción y la de la producción”[ii]. Como bien sabemos, el capitalismo no es sólo un sistema económico que produce mercancías a costa de la explotación de trabajadores, para ello también necesita un sistema de reproducción de esa fuerza de trabajo, fuera del trabajo productivo que le permitan sostener su funcionamiento y es por ello que también es un sistema de relaciones sociales. Por tanto las preguntas ¿Cuáles son las causas de este momento político en particular? ¿Por qué en el mundo miles de mujeres se encuentran dando luchas simultáneas? ¿Cuáles con las causas de las enormes movilizaciones que se vienen dando? ¿Por qué aparecen fenómenos como Trump o Bolsonaro? Las analizamos desde ahí. A continuación esbozos de diversidad de elementos que nos parecen importantes para debatir sobre el momento actual.

Llevamos casi dos décadas de este nuevo milenio y la situación mundial sigue atravesada por la crisis económica del capital, abierta desde el 2007. Esta crisis tuvo su epicentro en el centro del imperio y se fue expandiendo a escala mundial. En ese escenario el 1%, las y los capitalistas acuden al único medio que le permite oxigenar su continuidad, que es profundizar las medidas de ajuste en clave de reforma contra el 99%,  el recorte a los presupuestos de servicios de salud, previsión, la profundización de la tercerización del trabajo, el aumento de la cesantía, la baja de los salarios,  tiene también una expresión sistémica reflejada en  la crisis migratoria, la crisis ecológica y la disputa inter-imperialista por la hegemonía mundial. Directamente conectado con aquello, en el trabajo reproductivo y de cuidados,  las mujeres dentro del espacio familiar deben seguir reproduciendo la vida y  atender las consecuencias que se desprenden de la crisis y un porcentaje altísimo de ellas debe  salir a enfrentar nuevamente en el espacio productivo la violencia de esa crisis. Battachara plantea una pregunta fundamental “¿Cómo se supone que las mujeres deben equilibrar la carga del trabajo no remunerado en el hogar, con el trabajo remunerado a tiempo completo en el lugar de trabajo? La verdadera respuesta es que no pueden”[iii].

Partimos  por analizar la crisis como el punto que  ha ido configurando un proceso global.  Es en ese sentido que el economista Francois Chesnais[iv] marca la dificultad del capitalismo para lanzar una nueva fase de acumulación y como la crisis se combinará cada vez más con la lucha social y el desastre climático. El economista Michael Roberts[v], por su parte plantea que seguirá la depresión y los ataques al movimiento de masas, alertando que la actual guerra comercial podría devenir en un nueva recesión, por lo tanto la crisis del 2008 aún no se logra superar hacía un marco de estabilidad favorable a los capitalistas en recuperar sus beneficios.

Las consecuencias desatadas a partir de la crisis, se combinan con la caída de las viejas direcciones políticas que se fueron conformando posterior a la caída del muro, que expresan un debilitamiento del centro que ha gobernado el último tiempo. Esta dinámica ha llevado a las viejas direcciones políticas como la Socialdemocracia europea o las recientes experiencias de izquierda en nuestro continente, los “Progresismos latinoamericanos”, fueran  en sintonía con los síntomas de la crisis y emprendieran los planes de ajuste. Nos parece importante detenernos en este punto, ya que procesos como el venezolano que en su momento fueron progresivos, se fueron degenerando no sólo en un proceso de burocratización, combinado con ello fueron implementando una serie de medidas económicas que lejos de buscar una salida anticapitalista, intentaron oxigenar las políticas de dependencia y entrega soberana. La situación venezolana no se puede entender sólo de la acusación permanente de funcionalismo al imperialismo que esgrime  con fervor acrítico un sector importante de la izquierda y también una parte del feminismo,  es necesario analizar las consecuencias en el  trabajo productivo y reproductivo que conlleva sostener  medidas que  fundamentan un proyecto a base de la renta y especulación del petróleo. Por otra parte y sin establecer paralelismos, Nicaragua un pueblo que sabe bastante de revoluciones hoy  enfrenta las medidas de ajuste que Daniel Ortega, el mismo que el 79’  llegó al poder gracias a uno de los procesos revolucionarios más importantes de América Latina hoy implementa en acuerdo con el FMI, medidas de precarización contra la clase trabajadora. Frente a esa precarización forzada se revelan las mujeres y hombres campesinos, las y los estudiantes, pobladores y trabajadores y están siendo salvajemente reprimidos por las fuerzas Sandinistas. ¿Podemos dimensionar lo que significa en el espacio familiar estar haciendo la comida a una familia que además de enfrentar el ajuste, enfrenta el asesinato de quienes salen a frenarlo?

Todo lo anterior es para responder nuestras preguntas iniciales, porque en esos procesos concatenados y ante el declive de las viejas direcciones políticas   aparecen  nuevos fenómenos políticos, tanto de extrema derecha como de izquierda y en  eso  el descontento del  movimiento de masas  no ha sido pasivo. El resquebrajamiento de los viejos regímenes fueron abriendo el paso para el alza electoral de las derechas de Macri en Argentina, Piñera en Chile, Trump en EEUU o Temer que por vías antidemocráticas marcó su llegada al poder, pero Temer no apareció de la nada, era el vicepresidente de Dilma. Estos ejemplos electorales resucitan un argumento de los viejos aparatos políticos que para tapar sus fracasos hablan de un “Giro a la derecha”, ¿Qué significa eso? Es colocar la responsabilidad de la situación a las masas, en nuestra propia clase, cuando fueron estas direcciones políticas las responsable de contrarreformas e ir estrechando los márgenes democráticos entre la corrupción y la adaptación.   Estas expresiones electorales no han caminado por una vereda en solitario, se encontraron también con la respuesta de la movilización: En medio Oriente la primavera árabe  fue sacando a los antiguos regímenes, En Europa las y los indignados de España, los Ocuupy Wall Street en EE.UU, que tuvieron posteriormente su expresión política en fenómenos como Podemos en España o la campaña de Sander, que si bien no expresan posiciones de una alternativa socialista, reflejan la búsqueda de un sector de las masas en nuevas expresiones políticas. El correlato en nuestro país es que las luchas estudiantiles  fueron constituyendo al Frente Amplio. La pregunta entonces es ¿Se puede plantear una política feminista anticapitalista en esos procesos, para disputar una salida revolucionaria?

Decimos todo esto para poner en el tapete que nuestra caracterización de la situación mundial es de polarización, ya que no podemos analizar el ascenso de  Trump, sin un Sander ni mucho menos separado de las enormes movilizaciones a nivel mundial que encabezó el movimiento feminista y que hoy son el germen de la huelga del 8 de marzo.  No podemos dejar de analizar Polonia, donde la crisis hizo al régimen implementar un ajuste en el sistema de salud que derogaba el derecho el aborto y fue la fuerza de la movilización del movimiento feminista polaco el que lo frenó. No podemos analizar un Macri sin la marea verde que trascendió fronteras en la lucha por los derechos reproductivos, ni el paro de mujeres el 8 de Marzo de 2017 que sacudió Argentina, ni la enorme lucha que vienen dando las y los trabajadores en contra de las medidas de ajuste y los despidos masivos. Por otra parte la aparición del neo-fascista de Bolsonaro en Brasil no creció de los árboles, se fue alimentando de las medidas Neoliberales y corruptas que impulsó el PT  durante 3 gobiernos y medio  que fueron en detrimento de la calidad de vida de la clase trabajadora lo que dio espacio para su aparición y frente a eso fueron  las mujeres quienes levantaron una campaña por redes sociales, juntando a 3 millones de personas en 3 días y que  salieron ininterrumpidamente en masa  por todo Brasil, replicándose en distintos países del  mundo al grito de ¡Ele Nao!. Hablar sólo de la aparición del neo-fascismo omitiendo que en la otra vereda las movilizaciones en su contra no cesaron, no sólo es negar la realidad, es negar también el potencial emancipador que porta el feminismo y contribuye a alimentar a estos fenómenos de extrema derecha.

 La situación mundial está convulsionada. Decimos todo esto porque son elementos de la realidad que invitan a generar una reflexión política para la posibilidad de  transformarla y porque creemos en la revolución no como utopía sino como justicia y es en este  escenario abierto que la tarea del feminismo anticapitalistas es construir en nuestra diversidad y diferencias una salida que ponga en el centro los intereses del 99% para ser propuesta de un nuevo mundo.

Nuestro país con sus propias particularidades entra en sintonía con la dinámica global, el ciclo de movilización masiva abierto en el 2006 y 2011 puso en cuestionamiento a las bases neoliberales heredadas de la dictadura, expresando una crisis de sus principales exponentes sobre un descontento acumulado a las políticas  pactadas de la transición, el retroceso de la Nueva Mayoría, el surgimiento electoral del Frente Amplio como una expresión de búsquedas de nuevas alternativas viene encontrando sus limites en su vertiginosa adaptación y política de continuidad del régimen, proceso que alimentará la polarización.

La emergencia en nuestro país de nuevos fenómenos es parte de esa polarización global, una característica en nuestro continente es que se combina con el fin del ciclo de los progresismo, marcando la tendencia política y programática de esta nueva izquierda institucional que decidió  apostar a ser parte de la reconfiguración del régimen, poniendo como su fin el marco electoral y a actuar en los marcos de la gobernabilidad, dicha referencia se limita a la adaptación, pudiendo el actual gobierno empresarial actuar sin marco de oposición y avanzar en medidas de precarización.

Remarcamos esto, ya que hay una disputa abierta en el campo político, el vacío de alternativa que expresa el descontento y la constante ofensiva de agresión contra la sociedad por parte del gobierno sin  una fuerza política que lo contrarreste, potencia la apertura del abanico para espectros de ultra derecha y también para la posibilidad de la articulación política de la izquierda feminista anticapitalista, por eso es que seguimos sosteniendo la necesidad de construcción de organizaciones revolucionarias desde el feminismo anticapitalista, profundamente democráticas, que se dispongan a dar pelea sin tranzar a cambiar este sistema de raíz, porque en síntesis nos enfrentamos a un problema político, donde la polarización y el actuar en la movilización de franjas de masas no encuentran alternativa favorable a sus intereses, aquella potencialidad es sobre la cual creemos que hay que desarrollar un programa articulador que se disponga a ser una alternativa de ruptura y de propuesta para el presente.

Con todo aquello es que nos parece reduccionista ver el actual movimiento feminista a nivel mundial sólo como un espontaneísmo que responde a una violencia especifica. Sostenemos que es una respuesta  de  quienes viven de manera más descarnada  en el espacio asignado a las labores reproductivas y de cuidado la dimensión del capitalismo y su crisis. Es por esto que el feminismo Anticapitalista puede  sobrepasar a las  nuevas expresiones políticas que mencionamos anteriormente y ser propuesta coherente para este siglo. De esto desprendemos algunos factores que sabemos están concatenados pero que esbozaremos en unidad para poder analizarlos con mayor profundidad.

  1. a) Es Internacional e Internacionalista: Internacional porque se está desarrollando (con distintos niveles) en varios países del mundo e internacionalista, ya que de aquello se han desprendido masivas expresiones de solidaridad en diversidad de países que han sido constitutivas de organizaciones feministas.

La movilización mundial con en el acenso de Trump, coordinó por primera vez en la historia una respuesta  generalizada en varios países del mundo en contra de un discurso abiertamente misógino, empresarial y xenófobo. El paro internacional de mujeres que se viene convocando desde 2017 cada 8 de Marzo  tiene su epicentro en el centro del imperialismo y se ha ido desplegando con más fuerza en otros países, siendo este año España la vanguardia del proceso.  El ejemplo más masivo y reciente es la votación del Senado argentino de la IVE, que desplegó la solidaridad en más de 70 países del mundo (en muchos de los cuales el aborto ya es legal) y ha sido impulso de la conformación de campañas incipientes  por el derecho al aborto en distintos países de América Latina y la solidaridad internacional contra el neo-fascista de Bolsonaro se replicó por el mundo. Por tanto, esas expresiones de solidaridad no son sólo un fenómeno espontáneo de una respuesta global, es también el germen constitutivo y/o de consolidación de las organizaciones feministas en sus respectivos países.

  1. b) Tiene un potencial Radical y Anticapitalista: Porque es una respuesta directa a la forma de producción y reproducción del sistema, es ahí donde reside el conjunto de demandas que hoy articulan al movimiento feminista, aparecen consignas que van cuestionando el modo en el que se reproduce la sociedad y que no pueden ser resueltas en el marco del sistema capitalista: “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, “Si nuestras vidas no valen produzcan sin nosotras”, “Ni una menos, vivas y libres nos queremos”, “Contra la precarización de la vida” “ “Por todos nuestros derechos”. Entre otras.
  2. c) Su masividad y capacidad de articulación: De lo anterior se desprenden las razones de porque hoy el feminismo socialista constituye un potencial para articular y movilizar en su conjunto las demandas de la diversidad del 99%, porque aquel germen anticapitalista representa también sus propias necesidades motorizando a millones de mujeres y hombres a nivel mundial.

Desde juntas y a la Izquierda y el Movimiento Anticapitalistas en Anticapitalistas en Red- Cuarta Internacional planteamos todo esto para contribuir a la caracterización, porque sabemos que es un factor fundamental para una política correcta de cara al 99%. En ello la creatividad de las y los revolucionarios para enfrentar el presente está planteada y se vuelve urgente en tiempos donde la política de la medida de lo posible es la receta permanente. Creemos que es tiempo de avanzar en nuestra diversidad, poniendo por delante nuestros acuerdos políticos sobre nuestras legítimas y necesarias diferencias, para que sea cimiente de nuestra acción política, no sólo porque es posible, es porque es necesario.

Maura Gálvez-Bernabé.

Juntas y a la Izquierda/Movimiento Anticapitalista

Anticapitalistas en red IV Internacional

[i] Profesora de Historia de Asia Meridional y Director de Estudios Globales en la Universidad de Purdue.  Es autora de The Sentinels of Culture: Class, Education y Colonial Intellectual in Bengal, activista de la justicia palestina.  Escribe extensamente sobre la teoría marxista, el género y la política de la islamofobia.

[ii] https://marxismocritico.com/2018/09/18/que-es-la-teoria-de-la-reproduccion-social/

[iii] https://marxismocritico.com/2018/09/18/que-es-la-teoria-de-la-reproduccion-social/

[iv] https://vientosur.info/spip.php?article12231

[v] http://www.sinpermiso.info/textos/guerra-comercial-y-depresion